10 cosas que las celosas deberíais saber

celos

1- Es un defecto, no una virtud. No alardees de ello. A menudo las celosas te dicen eso de: “Uyyy yo es que soy súper celosaaaa”, y lo dicen sonriendo y haciendo aspavientos con las manos como si fuera una gracia y no, al resto de los mortales no nos hace ni puta gracia, que no es lo mismo.

2- Todas las mujeres del universo NO quieren follarse a tu novio, que además, es más bien feo.

3- Si tu novio te va a poner los cuernos no tiene por ser en una despedida de soltero, en una cena de empresa o en el cumpleaños de su colega (sitios en los que tú no estás invitada). Lo hará delante de tus narices si hace falta.

4- Tus celos son tu problema, no el de los demás. Así que no tenemos por qué aguantar tus ataques epilépticos voluntarios. Te los callas y revientas

5- Tu novio tenía amigas antes de conocerte a ti y no, no se las follaba. Ah, y también tenía compañeras de trabajo, jefas, vecinas antes de que tú llegaras a su vida… Tampoco se las follaba bueno, sÍ, a una amiga sÍ, pero tú también te tirabas a tu primo hermano y eso es de ser más zorrón todavía. Sigue leyendo

Maye y los ‘guasaps’…

Queridas todas, ya ni recuerdo la fecha de mi último post, pero es que tengo tantos frentes abiertos, que no me da más la vida. Y la culpa la tienen las nuevas tecnologías. Me he modernizado, me he comprado un smartphone (por fin tiré el Alcatel con tapa que me dieron hace ya varios lustros) y ha sido mi perdición. He caído en el adicto mundo de los whatsapps (guasaps en castellano) y me paso el día escribiendo en el móvil y, lo más difícil, intentando ser ingeniosa.

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Paso a enumeraros mis chats y entonces entenderéis mi nivel de locura: dos del cole (uno por cada curso de mis hijos), dos del fútbol (ídem), uno de amigas, otro con mis dos hermanas, otro con mis primos, otro de la urbanización, otro con las amigas del pueblo, otro con los Quintos del 88, otro con los colegas del curro, otro con los dos amigos con los que compartí piso mientras estudiaba y otro para las cenas de los jueves.

Total 13 chats y el móvil que echa humo. Lo mismo hago una foto a la página 24 del libro de Lengua, que pongo a parir al entrenador de mi hijo porque no le saca, que mando una receta de bizcocho sin huevo, que suspiro porque me han mandado un vídeo de Rubén Cortada bailando. Y entenderéis que así no hay manera. Mi marido tiene un mosqueo del quince. Sigue leyendo