“Cerrado por vacaciones”… ¿seguro?

stupids10Antes cerrábamos por vacaciones. Antes decíamos adiós en las empresas y dejábamos de dar por culo… Eso era antes. Porque ahora están las redes sociales. Me lo he prometido: eso de no subir selfies a cada momento, fotos de mis piernasosalchichas en la playa, o peor, de mis pies. Fotos de morritos antes de salir a tomar una copa súper mona, foto del monitor del aeropuerto que indica adónde voy (como si no lo supiérais ya todos, pobres víctimas de mis RRSS), fotos de un atardecer espectacular, de un mojito, fotos con maromos… Sigue leyendo

10 cosas que las celosas deberíais saber

celos

1- Es un defecto, no una virtud. No alardees de ello. A menudo las celosas te dicen eso de: “Uyyy yo es que soy súper celosaaaa”, y lo dicen sonriendo y haciendo aspavientos con las manos como si fuera una gracia y no, al resto de los mortales no nos hace ni puta gracia, que no es lo mismo.

2- Todas las mujeres del universo NO quieren follarse a tu novio, que además, es más bien feo.

3- Si tu novio te va a poner los cuernos no tiene por ser en una despedida de soltero, en una cena de empresa o en el cumpleaños de su colega (sitios en los que tú no estás invitada). Lo hará delante de tus narices si hace falta.

4- Tus celos son tu problema, no el de los demás. Así que no tenemos por qué aguantar tus ataques epilépticos voluntarios. Te los callas y revientas

5- Tu novio tenía amigas antes de conocerte a ti y no, no se las follaba. Ah, y también tenía compañeras de trabajo, jefas, vecinas antes de que tú llegaras a su vida… Tampoco se las follaba bueno, sÍ, a una amiga sÍ, pero tú también te tirabas a tu primo hermano y eso es de ser más zorrón todavía. Sigue leyendo

Putas inseguridades… por Acantha

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Te devora.

La inseguridad.

Crece con los años.

La muy hija de puta.
Crece, al mismo ritmo que tu fuerza para reponerte de los golpes.

 

Es curioso este fenómeno de la naturaleza femenina:

eres cada vez más capaz de afrontar los palos,

te recuperas asombrosa y rápidamente de las decepciones

         (tal vez porque has hecho callo, tal vez porque te las esperas

         antes, mucho antes de que ocurran)

Te recuperas, digo, de las hostias del amor pero,

sin saber por qué, el tiempo y el tío pasan

y llega otro,

y vuelves a sentir de nuevo,

a sufrir ESO.

vuelves a mirar la pantalla del tonto móvil

y vuelves a sonreír, idiota tú, aunque afuera llueva.

 

Vuelves sí,

a caer en la absurda química de los amores incipientes

y aunque sabes lo que es,

aunque sabes lo que viene

padeces, masticas el momento casi como si fuera el primero.

 

Y te desesperas

porque ahí llega la inseguridad, hija de puta.

Para revolverte las jodidas entrañas

y enredártelas de dudas.

Para devorarte

porque el tiempo te ha hecho fuerte para el post

pero infantil, absurda y miedica en el pre.

 

ACANTHA

MAYE: El día de la Madre… “Amor incondicional”

Acaba dCaptura de pantalla 2015-05-07 a las 18.50.37e pasar el Día de la Madre y les aseguro que ese día guardo toda mi ironía en un cajón porque me parece una jornada tan dulce, tan emotiva, que ni el regalo más estrambótico me provoca un comentario jocoso.

Desde que mis hijos fueron a la guardería hasta hoy, que tienen 6 y 9 años, el día de la Madre es todo un acontecimiento. Su inocencia a la hora de esconder los regalos (“mamá no mires en el armario de mi habitación” o “no abras mi mochila”) y la cara con la que me miran mientras abro los paquetes, me provocan una emoción, que me hace tiritar. Da igual que los regalos se repitan de un curso para otro, que tenga tantos floreros hechos con botellas de plástico como para adornar la Catedral de la Almudena, que mi nevera esté llena de dibujos, porque son regalos impagables, hechos con un cariño sincero y sin contaminar. Para ellos eres la más guapa, la más simpática, la más fuerte, la que mejor juega al fútbol de todas las madres del mundo. Y esa admiración que les provocas te desarma.  Sigue leyendo

MAYE no tiene Twitter

twitter-logoSoy una mujer moderna, o eso creo, liberal, mucho, y que va con los tiempos. Soy una torpe tecnológica, pero por desidia, no por incapacidad. Utilizo las nuevas tecnologías porque son útiles, pero ni experimento ni busco el más difícil todavía y, sobre todo, no empeño mi economía en aparatos estratosféricos. Me da igual el Iphone6, que el 5, y veo entre atónita y estupefacta noticias que dicen que la gente hace cola desde la madrugada  para comprarse el dichoso aparatito. En fin, hay gente pa’ to.

Tengo whatsApp y muchas veces me arrepiento; tengo Facebook para que me recuerden las fechas de los cumpleaños de los amigos, pero no tengo ni Twitter ni Instagram. Sí, lo reconozco. Y ahí empieza el problema. “Oye dime tu Twitter”, me preguntan en el curro. “No tengo”, contesto. Y un silencio se hace a mí alrededor. Me convierto en una sospechosa y me dedican miradas entre lástima y asesinas. Sigue leyendo