Cómo masturbar (bien) a un hombre… sí ahora les toca a ellos….

No hace mucho causó furor un post en el que os intenté abrir el camino a la masturbación perfecta a una mujer… ¿os acordáis? Pues claro, si lo tenéis en Favoritos, lo sé… Como os podéis imaginar algunos hombres (puede que aquejados de una inseguridad patológica) me han echado en cara que NO TODAS las mujeres les masturbamos bien a ellos. Así que vamos allá chicas, este post es ahora para nosotras, aquí están las claves para la paja perfecta, según diversas fuentes consultadas: Captura de pantalla 2014-11-27 a las 11.23.48

  • El pene no es un bote de ketchup, por favor, es el órgano más sensible y con más terminaciones nerviosas del cuerpo de un hombre. Chicas, tratémosle con suavidad. Vale que se pone muy duro, pero eso no quiere decir que no tenga sentimientos… Que algunos tienen hasta nombre, chicas, sed un poco cariñosas. El ketchup acabará saliendo pero sin dar porrazos, plisss.

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Cómo masturbar (bien) a una mujer, por IRMANA

images2Vamos allá. Al grano. No voy a deciros un método estándar, porque no lo hay, porque cada mujer es un mundo y a cada una le gustan ordenar sus países como le da la gana. Lo que sí voy es a matizar ciertas cosillas que por lo general hacéis mal, porque que lo sepáis: nos tocáis regular tirando a mal.  

Lo primero que tenéis que saber es que con un curnilingus es probable que no consigáis su orgasmo. Tendrías que ser muy bueno, y no lo eres, porque estás leyendo este post, ¿verdad?

Quiero que sepas que un cuarto de hora después de que le estés dando a la manivela ahí dale que te pego con la lengua, nuestro clítoris pierde la sensibilidad. Sí. No sentimos nada. Y hasta nos molesta lo que nos hacéis. La lengua o yema del dedo estimulando el clítoris muy directamente, ahí, en la bolita, durante un rato laaaargo es algo que nos acaba haciendo daño. Nos da como un calambre. Es desagradable y a veces damos un respingo que NO es de placer.

El curnilingus sirve para estimularnos, para mojarnos, para prepararnos para lo que va a venir. Despierta todos nuestros sentidos y las terminaciones nerviosas que van a intervenir en el orgasmo, pero insisto, es muy difícil que la presión con la lengua, la cadencia y el ritmo se asemeje al que se consigue con los dedos. Sigue leyendo

Oda a la masturbación

DSC_0495Os juro que quería resistirme. Que no quería entrar en un juego que empieza el ABC, retrógrados, rancios, reprimidos que no tienen otra cosa que publicar un artículo que nos aconseja “evitar” la masturbación. Joder. Joder. Jooooder. Vale, les dejo en paz, que hagan lo que quieran, pero yo también. Así que aquí va mi oda a la masturbación.

Ni recuerdo cuándo empecé a tocarme. Es imposible, porque casi seguro ni tendría dientes. O sí… recuerdo las siestas de la guardería en la que me vienen vagos recuerdos de cómo nos tocábamos unos a otros. Recuerdo un osito de peluche que teníamos en casa y cuyo hocico me restregaba cuando podía. Años después mi hermana confesaba que hacía lo mismo, con otro peluche o con ese mismo, qué más da. Recuer Sigue leyendo