Putas inseguridades… por Acantha

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Te devora.

La inseguridad.

Crece con los años.

La muy hija de puta.
Crece, al mismo ritmo que tu fuerza para reponerte de los golpes.

 

Es curioso este fenómeno de la naturaleza femenina:

eres cada vez más capaz de afrontar los palos,

te recuperas asombrosa y rápidamente de las decepciones

         (tal vez porque has hecho callo, tal vez porque te las esperas

         antes, mucho antes de que ocurran)

Te recuperas, digo, de las hostias del amor pero,

sin saber por qué, el tiempo y el tío pasan

y llega otro,

y vuelves a sentir de nuevo,

a sufrir ESO.

vuelves a mirar la pantalla del tonto móvil

y vuelves a sonreír, idiota tú, aunque afuera llueva.

 

Vuelves sí,

a caer en la absurda química de los amores incipientes

y aunque sabes lo que es,

aunque sabes lo que viene

padeces, masticas el momento casi como si fuera el primero.

 

Y te desesperas

porque ahí llega la inseguridad, hija de puta.

Para revolverte las jodidas entrañas

y enredártelas de dudas.

Para devorarte

porque el tiempo te ha hecho fuerte para el post

pero infantil, absurda y miedica en el pre.

 

ACANTHA

Hasta el chichi estoy del consultorio…

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A ver tengo muchos amigos periodistas deportivos a los que les jode que cuando están de copas se les pregunte por el fútbol, suputamadrecristianoymessi, melapicaunpollosiSaraCarboneroestáembarazadaotravez, te dicen… Tengo amigos médicos que están hasta el mismísimo escroto de que se les llame para todo tipo de consultas, que si me tomo el antibiótico puedo beber alcohol (puedes tomarte todos los antibióticos a la vez a ver si te explota el estómago), que si llevo cinco meses sin la regla, tú crees que estaré embarazada (tienes 45 años, gilipollas, será la menopausia), que si me echo la pomada de las quemaduras en una hemorroides (también puedes sacar el culo por la ventanilla del coche en la M-30); tengo amigos informáticos que están hasta la arroba de limpiar de virus los ordenadores ajenos (coño, qué creéis que Avast, Norton, McAfee son nombres de naves rusas de la estación MIR!??)

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Yo sólo quiero un tío que…, por IRMANA

Hablo por una amiga, no por mi, (como casi siempre, que mi madre la pobre se cree que todo cuanto escribo me pasa a mi…) A lo que voy. Hablo por ella. Estábamos enfrascadas en la típica conversación-bucle de:

– ¿Por qué? ¿Por qué no hay manera de que me eche novio? ¿Por qué? (mi amiga está atormentada por ello…)

Yo lo tengo muy claro, con respecto a por qué ella no se echa novio. Es super exigente.  Sigue leyendo

Tengo una amiga enamorada del amor…, por IRMANA

Tengo una amiga que está enamorada del amor. ¿Que qué es eso? Yo lo explico rápidamente. Una enamorada del amor es la típica persona que QUIERE tener una relación a toda costa. La típica que QUIERE novio. Sí o sí, y si no, también. Luego es posible que haga como la que no, que haga como la que passssa de relaciones serias, “no estaba buscando nada, pero chica, te pasa cuando menos buscas” (mentira cochina, porque tenía todos los sentidos, poros, fluidos y hormonas puestos en ello). Así que de pronto llega a su vida ÉL. Un muchacho muy normalito, ni guapo, ni feo… vamos que parece muy buena persona, algo tímido pa mi gusto, faltito de pelo, pero bueno, a estas alturas qué más da, con un curro psss aburridillo, de esos que es muy difícil de explicar, vamos… el muchacho es de buena familia, o eso creo, tiene dos amigos un poco pesados, vamos que no hay quien los aguante, pero yo por mi amiga lo hago, y el tío como que no es muy hablador, él, no el amigo, bueno, ninguno de los dos es que hablen demasiado… y luego están esas camisetas negras de ACDC que me trae, oye, que yo pienso que la gente se puede vestir como quiera, pero pasados los treinta, ese look… no sé yo cómo le gusta a mi amiga.. pero cada uno es como es. Ella dice que está ilusionada… en fin. Sigue leyendo

Barbie no es perfecta, ella también hizo petting, por TINA

No puedo evitar escuchar las conversaciones del metro. Me encanta. Me embobo y soy capaz de pasarme de estación sólo por saber cómo termina una historia. Mis favoritas, sin duda, son las de las adolescentes/universitarias/emocionalmente inexpertas. Cómo me gusta su punto de vista y sus comentarios.

Admiro ese punto de inocencia pervertida, de timidez hormonada y de lujuria inmadura. No tienen ni idea, disfrutan de una ignorancia relativa que las llena de encanto y atrevimiento. Y aunque los que les duplicamos la edad insistimos en que la juventud ya no es lo que era, que nosotras a los 15 mirábamos las Barbies de reojo, su naturaleza no ha cambiado tanto. Se han adaptado a los tiempos, a las Redes Sociales, a la caja tonta y a que su felicidad sea directamente proporcional al número de rayitas de cobertura de su móvil.  Sigue leyendo